• contactanos@rehably.es
img-Desarrollo de la adiccion a la Cocaina

Desarrollo de la adicción a la Cocaína

La adicción a la cocaína es una enfermedad crónica de lenta instauración; algunos autores sostienen que los pacientes adictos a la misma tienen a sus espaldas un consumo de 7-11 años de duración.

Fases del desarrollo de la adicción.

Durante este tiempo se pueden diferenciar varias fases en base a la frecuencia de consumo, la cantidad consumida, la finalidad del consumo y las consecuencias derivadas.

  • Primera fase o de consumo episódico: La persona consume de manera puntual la sustancia; existiendo amplios periodos sin consumo. La finalidad es lúdico-recreativa. Se asocia a consumo de bebidas alcohólicas.
  • Segunda fase o de consumo esporádico: La persona consume varias veces al año, pero sin llegar a una periodicidad semanal. La finalidad es la misma que en la fase anterior.
  • Tercera fase o de consumo los fines de semana: Hay entre 1-3 consumos a la semana. Es en esta fase cuando la cocaína se convierte en el factor imprescindible para que la persona pueda divertirse. Se sigue asociando a consumo de alcohol
  • Cuarta fase o de consumo habitual: La persona tiene una media de 3-5 consumo a la semana, incluyendo días laborables. Las consecuencias negativas del consumo se hacen cada vez más patentes (familia, deudas, problemas laborales)
  • Quinta fase o de consumo diario: Hay consumos todos los días, pero con atracones de consumo ocasionales en los que la persona consume grandes cantidades de manera compulsiva y descontrolada. En esta fase el consumo no tiene por qué asociarse a alcohol.

Como vemos la cocaína y el alcohol suelen ir de la mano, ¿Por qué? Cuando se empieza a beber, y la persona comienza a notar los efectos de embriaguez, la cocaína los palia y hace que se espabile con el fin de poder aguantar el resto de la noche. En cambio, cuando alguien lleva consumiendo cocaína toda la noche y los efectos beneficiosos dan paso a los incomodos se recurre al alcohol para frenarlos. La heroína también puede utilizarse como “freno” para los efectos indeseables de la "farlopa". Por tanto, el querer reducir los efectos indeseables con sustancias depresoras puede suponer el estar abocado a otra adicción que coexistiría con la de la cocaína.

Cocaina y alcohol van a menudo de la mano dado que los pacientes usan los efectos del uno para contrarestar el otro. La cocaína palia los efectos de la embriaguez y el alcohol frena la euforia de la misma.

Este incremento progresivo en la frecuencia y cantidad del consumo, que lleva a la adicción se relaciona directamente con una serie de cambios neuroquímicos inducidos a nivel cerebral relacionados con tres neurotransmisores (dopamina, noradrenalina y serotonina) en una zona del cerebro denominada circuito de recompensa. Estos cambios inducidos justifican las manifestaciones clínicas de la adicción, del síndrome de abstinencia y del deseo de consumo

Criterios para diagnosticar la adicción.

La adicción, al ser una enfermedad, tiene que ser diagnosticada por un facultativo sanitario (médico de familia, médico internista, psiquiatra o psicólogo clínico) el cual mediante una serie de herramientas determina el diagnóstico. ¿En qué criterios nos basamos para diagnosticarla?:

  • El paciente consume cocaína frecuentemente con dosis crecientes durante más tiempo del previsto.
  • Existe un deseo continuo de consumir e intentos fracasados de abandonar el consumo.
  • La persona invierte tiempo en actividades que le permiten acceder al consumo.
  • El consumir cocaína determina abandonar o reducir las tareas en los ámbitos laboral, escolar, familiar y ocio.
  • El paciente mantiene el consumo pesar de que ello le genera problemas sociales y personales.
  • El recurrir en el consumo produce problemas orgánicos.
  • La persona sigue consumiendo a sabiendas de que ello puede determinar o empeorar problemas físicos o psicológicos.
  • Cuando el consumo se mantiene en el tiempo se ha de aumentar la dosis respecto a la previa para conseguir el estado de euforia deseado; a esta situación se le denomina fenómeno de tolerancia.

Durante las consultas realizadas a lo largo de muchos años hemos podido comprobar que a los adictos a la cocaína les cuesta mucho pedir ayuda profesional ¿Por qué?

  • No hay un síndrome de abstinencia “fuerte” como en el caso del alcohol o heroína; lo cual hace que el individuo piense erróneamente que no tiene una adicción
  • En algunos adictos con un patrón de consumo NO diario existe una falsa creencia de no depender de la sustancia.
  • Un adicto a la cocaína, al menos durante los primeros años, puede tener una vida aparentemente normalizada
  • Cuando se le pregunta al adicto sobre los problemas derivados del consumo de cocaína tiende a minimizarlos o vincularlos con otras causas.

Contactanos