Desarrollo de la adiccion a la heroina
  • Atef Souied Espada
  • Médico especialista en Adicciones. Nº colegiado: 282867667

Desarrollo de la adicción a la heroína

La adicción a la heroína es una enfermedad crónica de lenta instauración que requiere una serie de factores ambientales, genéticos y aquellos derivados del efecto químico de la propia sustancia.

 

Forma de actuación y fases de consumo

Al igual que la cocaína, el alcohol y otras sustancias el consumo mantenido de heroína determina una serie de cambios neuroquímicos en nuestro cerebro con una salvedad, consistente en que el efecto está mediado directamente por la heroína y no de manera indirecta como en el caso de la cocaína. En líneas generales podemos decir que la heroína actúa sobre unos receptores cerebrales del circuito de recompensa produciendo euforia y bienestar (por aumento de la dopamina); esto hace que el individuo incremente la frecuencia de consumo para alcanzar dicho estado pero, a su vez, también condiciona el fenómeno de tolerancia, es decir, que para conseguir el mismo efecto hay que aumentar la dosis consumida. Otro detalle importante, que explica la aparición del síndrome de abstinencia, es que las concentraciones del neurotransmisor noradrenalina se disparan cuando se disminuye la dosis o cesa el consumo bruscamente generando la clínica del síndrome de abstinencia.

"La heroína actúa sobre unos receptores cerebrales del circuito de recompensa produciendo euforia y bienestar por aumento de la dopamina"

Por tanto, la búsqueda de la euforia y la evitación del síndrome de abstinencia hacen que la persona aumente la frecuencia y la dosis en el consumo.

Todos estos cambios no se instauran de manera brusca y completa, sino de manera gradual y progresiva, correlacionándose con unas fases en el consumo. ¿Cuáles son?

  • De contacto: La persona consume por primera vez heroína, suele hacerlo en grupo y por vía esnifada. En algunos casos el consumo puede hacerse solo.

  • De incremento: Al experimentar el bienestar y euforia generados por el consumo la persona va incrementando el consumo en frecuencia y dosis. Es aquí donde puede haber un cambio en la vía de administración.

  • De meseta: La persona presenta un patrón de consumo regular; aún consigue evitar los problemas asociados. El consumo no le aporta efectos indeseables por lo que tiene la falsa creencia de que “controla” el consumo.

  • De consecuencias: Empiezan a ser patentes las consecuencias derivadas del consumo (laborales, económicas, legales, familiares, físicas y psicológicas). En esta fase es cuando la persona se plantea dejar el consumo. Si lo intenta por su cuenta, sin ayuda profesional, suele haber un corto periodo sin consumir que acaba desembocando en la segunda o tercera fase.

Criterios para el diagnóstico

La adicción a la heroína, al ser una enfermedad, tiene que ser diagnosticada por un facultativo sanitario (médico de familia, médico internista, psiquiatra o psicólogo clínico) el cual mediante una serie de herramientas determina el diagnóstico. ¿En qué criterios nos basamos para diagnosticarla?:

  • El paciente consume heroína frecuentemente con dosis crecientes durante más tiempo del previsto.

  • Existe un deseo continuo de consumir e intentos fracasados de abandonar el consumo.

  • La persona invierte tiempo en actividades que le permiten acceder al consumo.

  • El consumir heroína determina abandonar o reducir las tareas en los ámbitos laboral, escolar, familiar y ocio.

  • El paciente mantiene el consumo pesar de que ello le genera problemas sociales y personales.

  • El recurrir en el consumo produce problemas orgánicos.

  • La persona sigue consumiendo a sabiendas de que ello puede determinar o empeorar problemas físicos o psicológicos.

  • Cuando el consumo se mantiene en el tiempo se ha de aumentar la dosis respecto a la previa para conseguir el estado de euforia deseado; a esta situación se le denomina fenómeno de tolerancia.

  • El paciente presenta síntomas de abstinencia a heroína en ausencia de consumo.

En los consumidores crónicos de heroína es frecuente que exista un consumo simultaneo de cocaína por vía fumada o intravenosa; la finalidad es contrarrestar los efectos indeseables de ambas al combinar los efectos estimulantes de la cocaína con los relajantes de la heroína.  Así mismo, suele ser frecuente el consumo simultaneo de benzodiacepinas y/o alcohol con una doble finalidad; o prolongar el “colocón” de la heroína o paliar las posibles manifestaciones del síndrome de abstinencia si ha consumido menos dosis de la habitual. 

"La adicción a la heroína, al ser una enfermedad, tiene que ser diagnosticada por un facultativo sanitario"

 

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