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Efectos del consumo de heroína

RESUMEN

    Como en toda adicción las consecuencias afectan tanto a la parte orgánica como psicológica de nuestro cuerpo. En el caso de la heroína las complicaciones orgánicas son severas e importantes.

    En la mayoría de los casos no están relacionadas con la molécula de la heroína en sí sino más bien con las formas de administración, las sustancias empleadas en el corte y la contaminación de los materiales de inyección.

    Efectos orgánicos

    • Respiratorios: Antes de ser administrada por vía intravenosa la heroína, requiere de un proceso que incluye un filtrado por algodón o celulosa. Fibras microscópicas de ambos materiales pasan al torrente sanguíneo produciendo obstrucción de vasos sanguíneos a nivel pulmonar generando graves situaciones como la hipertensión pulmonar crónica. El fumar heroína en papel de aluminio provoca que fibras de este metal se depositen en el tejido pulmonar dando lugar a enfermedades intersticiales.
    • Circulatorios: El consumo mantenido de heroína por vía intravenosa puede generar alteraciones en el ritmo cardiaco. Al igual que ocurre en el apartado anterior estas arritmias no son consecuencias de la heroína propiamente dicha sino del corte o de combinarla con cocaína. El pincharse en vena de manera errática y repetida ocasiona que las paredes de los vasos sanguíneos periféricos se vuelvan rígidas, frágiles y se puedan infectar.
    • Sanguíneos: La presencia en el torrente circulatorio de moléculas “extrañas” genera una respuesta de nuestro sistema inmunitario haciendo que las células defensoras (leucocitos/linfocitos) aumenten en presencia, pero con sus funciones alteradas; a esta situación se le denomina leucocitosis/linfocitosis. Estos elementos “extraños” condicionan, también, que las plaquetas (responsables de la coagulación) formen agregados. Estos suponen una disminución de las plaquetas libres en sangre (trombopenia) y la migración de dichos agregados por el torrente circulatorio hasta que obstruyen vasos de diámetro inferior a su tamaño.
    • Neurológicos: Su marcada gravedad se compensa con su escasa frecuencia. Puede verse alterada la sensibilidad, la capacidad de realizar movimientos e incluso perder el control de esfínteres en el contexto de un cuadro llamado mielitis transversa aguda, asociando dificultad para el movimiento en miembros inferiores.

      Antes de ser administrada por vía intravenosa la heroína, requiere de un proceso que incluye un filtrado por algodón o celulosa. Fibras microscópicas de ambos materiales pasan al torrente sanguíneo produciendo obstrucción de vasos sanguíneos a nivel pulmonar

    • Musculares: De manera similar a la cocaína, la heroína puede producir destrucción aguda del tejido muscular (rabdomiolisis aguda). El pincharse de manera repetida en una zona determina que las fibras musculares de ésta se dañen, mueran y sean sustituidas por fibras de un tejido rígido (tejido conectivo) calcificado. El Brown sugar produce de manera característica el denominado síndrome de Pastán. En este cuadro la persona muestra fiebre, dolores musculares en cuello y lumbares y dolor en las articulaciones. El consumidor lo confunde con SAO y consume más; esto determina empeoramiento de los síntomas.
    • Renales: La afectación de ambos riñones en el consumidor de heroína tiene dos posibles mecanismos; por un lado la circulación del corte y de la heroína por el torrente circulatorio determina una producción excesiva de proteínas por parte del sistema inmunitario. Estas proteínas se depositan en el riñón en forma de lo que conocemos por “amiloide” dando lugar a la nefropatía amiloide. Al igual que el consumo de cocaína, el de heroína puede condicionar destrucción masiva del tejido muscular. Sus restos pasan al torrente circulatorio y cuando llegan al riñón lo dañan, mermando su capacidad de filtrado.
    • Digestivos: En consumidores de heroína u opioides sintéticos el ritmo intestinal esta reducido; esta situación asocia, por tanto, estreñimiento y secundariamente hemorroides y fisuras anales que se producen por el esfuerzo de intentar defecar. Una complicación derivada de este estreñimiento es el denominado íleo paralítico que implica una pseudobstrucción intestinal.
    • Endocrinas: El consumo crónico de heroína u opioides sintéticos se relaciona, al actuar sobre niveles hormonales, con falta del periodo (amenorrea), disminución de la libido, falta de erección, retraso o ausencia de orgasmo (anorgasmia) e infertilidad.
    • Oculares: El talco es un corte habitual en la heroína. Sus moléculas se agregan y forman pequeños émbolos que obstruyen los vasos de la retina, esto da lugar a necrosis de la misma con la correspondiente merma de la visión.
    • Piel: La afectación cutánea se asocia fundamentalmente a la administración intravenosa. A parte de los estigmas cutáneos, puede haber urticaria, acumulación de líquido (edema) por afectación del sistema linfático e infecciones secundarias.
    • Mujeres embarazadas: El consumo crónico en mujeres embarazadas se ha relacionado con una mayor incidencia de abortos espontáneos y con un riesgo más alto de muerte del bebé tras el parto.
    • Infecciosos: Son más frecuentes que las anteriores y son responsables del 40-70% de los ingresos hospitalarios en pacientes adictos a la heroína. El factor determinante de estas complicaciones es la administración intravenosa de la sustancia, pero también influyen de manera importante otros factores como nutrición deficiente, falta de higiene y contaminación de los materiales de inyección.
    • Corazón: La infección de la superficie de las válvulas cardiacas (endocarditis) es la complicación infecciosa más frecuente y grave. El cuadro depende de qué válvulas se afecten (derechas o izquierdas).
    • Pulmones: La infección del tejido pulmonar puede deberse a múltiples causas entre ellas el desprendimiento y posterior embolismo de un fragmento contaminado de válvula cardiaca, el paso de secreciones contagiadas desde la boca a las vías respiratorias inferiores o paso del contenido gástrico al vomitar estando con un bajo nivel de conciencia. Estas diferentes situaciones dan lugar a un abanico diverso de patologías pulmonares como neumonías, formaciones de pus en el tejido pulmonar (abscesos). Estas enfermedades se ven agravadas por un tabaquismo concomitante muy frecuente en este tipo de pacientes. La tuberculosis merece una mención especial dentro de este apartado; en gente que consume drogas por vía intravenosa y/o que viven en ambientes poco higiénicos el riesgo de contraerla es 100 mayor de lo normal.
    • Cerebrales: Los émbolos infectados procedentes del corazón o de vasos sanguíneos pueden depositarse en el tejido cerebral o sus envolturas (meninges) dando lugar a abscesos cerebrales o meningitis supurativa.
    • Digestivo: El principal órgano afectado por la administración intravenosa de heroína es el hígado; más concretamente el riesgo de contagio de hepatitis C y B por esta vía es considerablemente alto (10% y 40% respectivamente). Ambas enfermedades determinan una invasión y destrucción del tejido hepático encargado de depurar la sangre y producir los factores de coagulación.
    • Articulaciones: De nuevo los émbolos sépticos pueden depositarse en las articulaciones dando lugar a una artritis infecciosa. Ésta cursa con dolor localizado, derrame articular y fiebre.
    • Oculares: El jugo de limón es muy utilizado para diluir el brown sugar para su posterior administración; éste puede estar contaminado por un hongo llamado candida albicans el cual acaba depositándose en el globo ocular dando lugar a un cuadro llamado endoftalmitis candidiásica que cursa con visión borrosa, sensbilidad a la luz aumentada (fotofobia), y dolor. Puede evolucionar a ceguera.
    • VIH/SIDA: El riesgo de transmisión es bajo (0.5%). Por tanto, se requiere de una exposición continuada sin medida de higiene alguna. Como sabemos este virus va mermando el sistema inmunitario hasta la ausencia de defensas, lo que determina que la persona sea vulnerable a infecciones y enfermedades de todo tipo.

    Efectos psiquiátricos

    Los pacientes adictos a heroína u opioides sintéticos suelen tener mayor riesgo de desarrollar o presentar previamente ansiedad, depresión o trastornos de la personalidad. Es decir, puede tratarse de trastornos inducidos o independientes; estos últimos determinan un factor de riesgo para el consumo de heroína u opioides

    A diferencia de otras drogas como como el cannabis o la cocaína no hay evidencias claras de que la heroína induzca cuadros psicóticos (algunos autores sostienen que lo opioides y opiáceos tienen cierto perfil antipsicótico). Sí se han observado este tipo de cuadros en retiradas de metadona (agonista opioide empleado en desintoxicaciones de heroína). Durante este proceso de retirada también puede tener lugar el denominado síndrome afectivo orgánico consistente en síntomas similares los de un episodio depresivo y que constituye un factor de mal pronóstico.

    Los pacientes adictos a heroína u opioides sintéticos suelen tener mayor riesgo de desarrollar o presentar previamente ansiedad, depresión o trastornos de la personalidad.

    Efectos familiares y sociales

    La heroína irrumpió en nuestro país a finales de los años 70; inicialmente no hubo alarma social dado que se veía como algo lejano y propio de determinados círculos marginales. Poco a poco, a lo largo de los años 80 y principios de los 90, jóvenes de todos los estratos sociales se vieron inmersos en la adicción lo cual determinó un eco, cada vez mayor, en las familias y medios de comunicación, que acabó siendo una preocupación social generalizada. Los políticos tuvieron que tomar medidas frente al alarmante número de jóvenes fallecidos debido a esta droga y la problemática asociada.

    La presencia de cualquier adicción constituye un agente erosivo para el núcleo familiar; en el caso de la heroína, el estigma se instaura aún más rápido dado que implementa en la persona una degradación social que la propia red inicial de centros de atención al drogodependiente fomentaba, ya que funcionaba de manera independiente a la red asistencial general. A grandes rasgos podemos decir que el heroinómano deja de atender las necesidades afectivas y económicas de su familia, perdiendo sus intereses a favor del consumo de la sustancia como única prioridad. Ello conlleva abandono de estudios o trabajo con importantes consecuencias en su vida personal. Frente a tal situación, los otros miembros de la familia tienen que asumir roles que no les corresponden. Como ya hemos visto en otras sustancias el síndrome de abstinencia (especialmente) puede condicionar situaciones en el ámbito doméstico de agresividad verbal y/o física.

    Efectos económicos

    A día de hoy el gasto que genera la adicción de la heroína en nuestro país está relacionado con los tratamientos contra el VIH y la hepatitis C; así mismo hay que tener en cuenta aquel gasto derivado de los tratamientos de desintoxicación y mantenimiento en los centros públicos de tratamiento de adicciones. En cualquier caso, estos gastos están sobradamente justificados e indicados dado que el resultado, en lo referente a mejoría en la calidad y esperanza de vida es alentador.

    Fue en los años 80 y 90, coincidiendo con la plaga de la heroína, cuando el gasto económico se disparó y no sólo por el despliegue de medios sanitarios que se precisaba sino también por la delincuencia tan manifiesta que había (robos, atracos, etc.)

    Recuerda que:

    • El consumo de heroína asocia múltiples complicaciones orgánicas; las infecciosas son las más severas.
    • La heroína normalmente NO induce cuadros psicóticos.
    • Durante muchos años consumir heroína ha implicado un estigma y un desarraigo social importantes.
    • La mejora de calidad de vida mediante los tratamientos contra VIH y hepatitis C es un objetivo primario en el tratamiento global de la adicción a la heroína. Es importante concienciar a la sociedad sobre su indicación.

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