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Prevención de la adicción a la heroína

RESUMEN

    El supuesto estancamiento del consumo de heroína en España puede hacernos creer que la prevención no es un objetivo primordial. Sin embargo, no debemos olvidar como su consumo se extendió rápidamente en nuestro país durante los años 80 y 90, considerándose una auténtica “epidemia”.

    Aumentar la percepción del peligro de la heroína

    El trágico recuerdo de los años 80 y 90 del siglo XX donde la epidemia de heroína azotó el mundo occidental se está, desgraciadamente, desvaneciendo. La heroína se asoció a una droga de efectos terribles, íntimamente relacionada con el virus del SIDA y con un impacto devastador en la vida de las personas y ese es el poso que ha quedado entre quienes vivieron aquellos años; pero esta situación es totalmente ajena a los nacidos en los albores del siglo XXI teniendo un gran desconocimiento de sus efectos al no haberlo visto en primera persona.

    Parte de la prevención debe basarse en dar a conocer los importantes efectos físicos, psiquiátricos, sociales y familiares que acarrea y su enorme potencial de destruir personas y familias. Es obligación de tutores y administraciones, trasladar este riesgo a sus potenciales afectados.

    En EEUU, desafortunadamente, no ha habido éxito y se vive una epidemia -iniciada por el consumo de analésicos legales- y la muerte por sobredosis de opiáceos se ha convertido en la primera causa de fallecimiento en los menores de 50 años; sólo cabe esperar que las autoridades españolas y europeas sena capaces de evitar que se repita en este lado del atlántico.

    Implementar medidas de prevención

    Prevenir la heroína es prevenir contra las drogas de forma general.

    Las medidas generales indicadas para reducir esta posible escalada son:

    • El punto de partida consiste en identificar, mediante herramientas de análisis, si es necesario un mayor o menor grado de intervención de las autoridades sanitarias.
    • El joven de hoy tiene conocimientos sobre el cannabis, la cocaína, el alcohol, etc. En cambio, la heroína es casi una desconocida. Hay que plantear sistemas de información eficaz que llegue a esta población; debe informarse a los jóvenes y levantar todas las posibles barreras.
    • Aumentar el foco de observación y posible intervención sobre los colectivos donde el riesgo de consumo de heroína (nuevos casos o por recaída) sea mayor como centros penitenciarios, hijos de adictos, núcleos poblacionales con antecedentes de marcado consumo, etc...
    • Los tratamientos para la adicción de heroína están enfocados para brindar una atención a aquellos pacientes más crónicos, restando importancia a aquellos casos que están teniendo sus primeros contactos con la sustancia. Por tanto, los sanitarios tenemos que hacer autocrítica y replantearnos nuestros protocolos de tratamiento.
    • Fomentar un sistema de alerta temprana entre los centros frente a nuevos casos. Este programa ya existe en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y se denomina Sistema Español de Alerta Temprana (SEAT).
    • No hemos de olvidar el papel de la familia, la cual puede constituir un claro factor de protección o de riesgo según las conductas permisivas sobre las drogas que tengan lugar en el hogar.

    A la vez, la familia y amigos deben de trabajar en puntos básicos de supervisión:

    • Controlar y analizar las conductas de los jóvenes. Aportar hábitos adecuados y saludables y generar en ellos seguridad y autoconfianza para poder negarse a pesar de la presión del grupo.
    • Revisar antecedentes de consumo de otras sustancias en el entorno o familia. Debe tratarse de eliminar situaciones favorables hacia el mismo.
    • Eliminar la influencia de amigos consumidores.
    • Hacer seguimiento de consumo de otras drogas. estudios demuestran que al consumo de heroína suele llegarse después haber "tocado" otras sustancias como cannabis, alcohol o cocaína.

    Recuerda que:

    • La sobredosis por heroína/opioides es un cuadro potencialmente mortal que requiere abordaje médico urgente. Existe un antídoto llamado naloxona.
    • La metadona y buprenorfina son tratamientos eficaces para evitar el síndrome de abstinencia y las recaídas.
    • El creer que el consumo de heroína es algo residual en nuestra sociedad es un error que puede impedir una adecuada prevención.

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