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Tratamiento del tabaquismo

RESUMEN

    Este apartado va a estar centrado en el tratamiento de la adicción al tabaco englobando el síndrome de abstinencia. No vamos a reparar en el tratamiento de la intoxicación aguda dado que es cuadro poco frecuente propio de niños que se encuadra en las urgencias pediátricas.

    Diagnóstico de la enfermedad

    Para establecer un tratamiento adecuado es necesario realizar un correcto diagnóstico de la enfermedad. ¿Cómo se hace? El primer paso es obtener la máxima información posible mediante la entrevista médica con el fin saber qué enfermedades previas tiene la persona, si están estabilizadas, si tiene algún diagnóstico psiquiátrico o si toma algún tratamiento farmacológico de manera continuada. En cuanto al tabaco necesitamos saber si los padres son o han sido fumadores, a qué edad empezó la persona a fumar y si su entorno social, familiar y laboral es fumador. También es importante saber cuántos cigarrillos fuma diariamente, en qué situaciones fuma más o menos, si se traga el humo, cuando tiempo pasa entre cigarrillo y cigarrillo y cuál es la finalidad de fumar. Los intentos fallidos para dejar de fumar son un dato clave, más concretamente cuantos han sido, el tiempo que se ha conseguido no fumar, el tipo de tratamiento utilizado, como fue la respuesta de su entorno al intento y el motivo de volver al consumo.

    a entrevista médica va seguida de una exploración física meticulosa en la que el médico registra constantes vitales (tensión arterial, pulso, saturación de oxígeno, temperatura, etc.), ausculta corazón y pulmones y valora el estado de dientes, boca y uñas.

    La entrevista médica va seguida de una exploración física meticulosa en la que el médico registra constantes vitales, ausculta corazón y pulmones y valora el estado de dientes, boca y uñas

    El siguiente paso es conocer los factores que condicionan la perpetuación de la adicción:

    ¿Hay necesidad física de consumir tabaco? Disponemos de diversas herramientas para obtener información sobre la posible existencia de dependencia física. El más utilizado en el test de Fagerstöm para la dependencia a la nicotina. Mediante seis sencillas preguntas se determina un resultado en función de la respuesta; este establece la gravedad de la dependencia a la nicotina.

    ¿Hay necesidad psicológica de consumir tabaco? En este ámbito hemos de analizar qué supone psicológicamente fumar para la persona en cuestión, es decir, le relaja, lo asocia a un acto en concreto, tiene cierta simbología emocional, etc. De nuevo podemos usar diferentes test que establecen la severidad del componente psicológico de la adicción

    ¿Qué le aporta el tabaco? Conocer los motivos por los cuales la persona fuma, no ha querido dejarlo o no ha podido dejarlo.

    El médico durante el proceso de valoración y diagnóstico puede solicitar una serie de pruebas complementarias cuyo fin es saber la repercusión orgánica:

    • Electrocardiograma.
    • Radiografía de tórax.
    • Análisis de sangre.
    • Espirometria.

    Un pilar fundamental de cara al tratamiento del tabaquismo es la motivación; a menor motivación mayor probabilidad de fracaso. En relación con el grado de motivación podemos describir las fases por las que pasa todo fumador establecidas por Prochaska y DiClemente:

    • Precontemplativa: La persona no quiere dejar de fumar, al menos durante los seis meses siguientes. No le interesa las consecuencias de fumar. Aproximadamente el 30% de los fumadores se ciñen a esta fase.
    • Contemplativa: La persona piensa seriamente en dejar de fumar de aquí a seis meses. Ha habido varios intentos fallidos de dejar de fumar. La persona equipara los beneficios con los perjuicios. Aproximadamente el 50% de los fumadores se en encuentran así.
    • Preparación: Hay una idea clara de dejar de fumar en el próximo mes. Las ventajas de dejar de fumar son ampliamente superiores respecto a las de continuar fumando. Este perfil está representado por el 15% de los fumadores.

    Diversos estudios han demostrado que la mejor opción terapéutica con el mayor grado de evidencia científica es la de terapia psicológica muticomponente combinada con tratamiento farmacológico. ¿En qué consiste esta terapia? Se combinan diversas estrategias y técnicas psicológicas durante la fase de preparación, la de abandono del consumo y la de mantenimiento de la abstinencia, es decir motivar al paciente para que deje de fumar, inicie el proceso y prevenga las recaídas.

    Tratamiento farmacológico del tabaquismo

    ¿Qué opciones existen en lo referente a tratamiento farmacológico? Existen tres opciones:

    • Terapia sustitutiva con nicotina (TSN): Básicamente consiste en administrar nicotina a la persona a una dosis que evite el síndrome de abstinencia pero que no genere adicción. Hay varias formas de administrar dicha nicotina, en forma de chicles, comprimidos, parches o espray. La TSN está indicada en aquellas personas que fuman una media de 10-15 cigarrilos al día y que quieren dejar de fumar completamente, reducir la dosis habitual o conseguir periodos de abstinencia temporales. La TSN es la opción más adecuada para pacientes con TBP que quieren dejar de fumar.
    • Varenicilina (Champix®): Es un fármaco no nicotínico; su función consiste en disminuir el craving, mejorar el síndrome de abstinencia y reducir el efecto placentero de fumar tabaco. Tiene un perfil bastante seguro en aquellos pacientes con otras enfermedades como EPOC. Su principal efecto secundario son las náuseas.
    • Bupropion (Zyntabac®): Su mecanismo consiste en mejorar el síndrome de abstinencia y disminuir el craving. A la hora de prescribirlo hay que tener en cuenta que otros tratamientos farmacológicos toma el paciente y si tiene enfermedades que limiten la función del hígado y del riñón.

    El humo inhalado procedente de un cigarrillo electrónico existen metales como níquel, cromo y plomo

    ¿Se puede considerar el cigarrillo electrónico un elemento más dentro del tratamiento de la adicción al tabaco?

    A día de hoy no hay estudios bien estructurados que demuestren la fiabilidad y seguridad de este dispositivo. Lo que sí se sabe es que en el humo inhalado procedente de un cigarrillo electrónico existen metales como níquel, cromo y plomo, en el caso del primero a concentraciones superiores a las de un cigarrillo. Así mismo, se han detectado otro tipo de partículas perjudiciales tanto para el fumador como para las personas de su entorno. Los expertos aconsejan una legislación que regule el consumo indiscriminado de este tipo de dispositivo.

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