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RESUMEN

    Existen claves para saber si un hijo u otro ser querido está enganchado a las apuestas deportivas y esto es de suma importancia porque se puede actuar a tiempo y tratar el problema. La compulsión por las apuestas deportivas también entra en el espectro de la ludopatía o adicción al juego.

    Las apuestas deportivas como fútbol son uno de los principales objetos de diversión en los casinos. No está mal pasar un rato diferente y distraernos con el azar

    El problema se presenta cuando perdemos el control, creemos que podemos ganar; y apostamos y apostamos hasta que una simple diversión termina volviéndose adicción y compulsión afectando las relaciones personales y la calidad de vida de quien lo sufre.

    Cuando se trata de la afición extrema por los deportes es más fácil que un joven quede enganchado a las apuestas deportivas porque tienden a ser más soñadores.

    Comienzan apostando con los amigos y, aunque la suerte es la que tiene la última palabra, quieren siempre ganar o jugar con la idea de recuperar lo perdido; y lo único que logran es aumentar su sangría económica y volverse adicto al juego.

    Señales para detectar a un adicto a las apuestas deportivas

    Una persona sana juega con un límite de dinero y consciente de que perder es una opción, pero el adicto se obsesiona con ganar, se engaña a sí mismo, se endeuda, estropea sus relaciones personales y sufre sin poder detener la conducta. 

    Quienes están enganchados en las apuestas deportivas tienen las siguientes características:

    1.- Preocupación desmedida por el juego

    Las personas que padecen adicción a las apuestas deportivas muestran una preocupación constante por el juego, incluso por uno ya realizado. Piensan en los equipos, en lo que dicen las estadísticas y en cómo conseguir más dinero para volver a jugar.

    2.- Necesidad de apostar cada vez más

    Otra característica importante de una persona adicta al juego es que, para sentir el mismo placer al jugar, cada vez deben hacer apuestas más sustanciosas y esto significa que requieren cantidades crecientes de dinero.

    La adicción deportiva se reconoce por el fanatismo que produce y avaricia del fanático de ganar más, creyendo que la próxima vez sí saldrá triunfador, pero al final no importa si lo hace o no, siempre tendrá un motivo para volver a apostar.

    3.- Sensación de fracaso y nerviosismo

    Si tu hijo está enganchado en las apuestas deportivas es posible que lo notes taciturno y apagado. Quizás se siente en un abismo en el que por más que quiera no ha podido salir. 

    Lo que al principio parecía que podía controlar se ha escapado de sus manos y ahora no puede por su propia fuerza de voluntad dejar de jugar y jugar.

    También es común en estas personas que manifiesten nerviosismo alrededor del juego. Se inquietan o irritan si el encuentro deportivo se detiene por algún motivo y lo único que desean es tener la adrenalina que se siente ante la posibilidad de ganar.

    4.- Problemas en las relaciones

    El afectado por la adicción a las apuestas no solo se engaña a sí mismo, sino que al sentirse juzgado tiende a ocultar su problema a los familiares y amistades, incluso si estos quieren ayudarlo.

    El adicto llega hasta a esconder información clave a su terapeuta y esto termina enfadando a quienes le rodean, muchos de los cuales se alejan y rompen relaciones.

    5.- Pueden cometer actos ilegales

    La pérdida de dinero es una constante en los adictos a las apuestas deportivas. Como se explicó, no importa que gane, ya esto no es motivo de satisfacción, el entusiasmo se encuentra en jugar y, por supuesto, el dinero comienza a mermar.

    El jugador se inicia apostando un dinero extra destinado a ello, pero luego empieza a tomar parte de lo destinado a sus servicios básicos y al verse sin dinero puede caer en actos ilícitos como robar.

    6.- Deterioro físico

    La persona adicta no tiene descanso o este se deteriora. Se encierra en un mundo en el que está solo con sus juegos. Pierde conexión con la realidad.

    Su aspecto se ve desmejorado, duerme poco y puede caer en el consumo de estimulantes para poder estar más despierto para jugar lo que termina sumando más problemas a la adicción.

    Muchas veces dejan de bañarse, descuidan su aspecto personal y, como la mayoría de las apuestas deportivas están en línea, no salen de su casa y sufren de depresión por su incapacidad para parar de jugar o pensar que su dinero puede destinarse a otras prioridades que no sean las apuestas.

    Si tu hijo o algún ser querido, incluso tú mismo, te sientes identificado con las conductas anteriores lo más probable es que estés enganchado a las apuestas deportivas, es decir, padeces de la adicción al juego

    En este caso, es fundamental atacar este problema a tiempo, tan solo al ver las primeras señales. Acudir a un psicólogo especialista en adicciones es importante porque un profesional puede darnos las herramientas para saber como dejar un vicio.

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