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RESUMEN

    La cocaína y el juego son dos problemas de salud que mantienen en alerta a las autoridades sanitarias. Ahora, un estudio reciente realizado por investigadores del Hospital General de Massachusetts de Estados Unidos ha puesto en evidencia que estas dos adicciones parecen activar las mismas zonas del cerebro de los afectados. 

    Debemos considerar que la cocaína es una droga ilícita que mueve millones de dólares al año a pesar de la guerra contra el narcotráfico. 

    La ilegalidad de la cocaína no impide adquirirla y es muy común su presencia en reuniones sociales, en especial en fiestas de adolescentes. La adolescencia es la edad en la que los vendedores prefieren para “captar” a sus futuros clientes.

    Entre tanto, el juego es totalmente lícito. Las personas acceden a él tanto en casinos físicos como por medios online. 

    Es usual que quienes juegan con frecuencia se vuelvan adictos y lo hagan de una manera compulsiva, incluso en contra de su voluntad y a pesar de que pierdan dinero, descuidan sus relaciones, su apariencia física, su higiene y destruyen su estabilidad económica.

    La cocaína y el juego arruinan millones de vidas y familias en todo el mundo cada año. Muchos se preguntan por qué son tan poderosos y ya se ha comprobado que ambas adicciones funcionan de una manera similar.

    La falsa gratificación cerebral de la cocaína y el juego

    Las personas que se vuelven asiduas a la cocaína y el juego experimentan una falsa gratificación las primeras veces de contacto. Luego se vuelve una dependencia que afecta significativamente sus vidas.

    Según la investigación del Hospital General de Massachusetts la expectativa de ganar que tiene el juego activa la misma zona del cerebro que tiene ofrece la “recompensa” al consumir cocaína.

    Para la investigación se tomaron en cuenta las imágenes de resonancia magnética tomadas a un grupo de voluntarios. Las zonas del cerebro implicadas en ganar y perder son las mismas que abarcan la recompensa y castigo. 

    “Un incentivo único para los humanos -como es el de ganar dinero- produce comportamientos cerebrales parecidos a los que se dan en respuesta a otros tipos de recompensa”, indicó Hans Breiter, quien pertenece al departamento de Radiología del Hospital General de Massachusetts.

    Las emociones y la motivación que nos sirven para vivir de forma más sana, son mal empleadas por la cocaína y el juego. 

    Los efectos de ambas adicciones activan las emociones de manera que la persona se vuelve dependiente utilizando incorrectamente la recompensa cerebral que se experimenta con la gratificación. 

    Los comportamientos motivados como el hambre, la sed y el sexo nos sirven para perpetuarnos. La necesidad que nos mueve a complacer estos elementos vitales son comparados con el perfil de un cocamaníaco, por ejemplo. 

    La comparación de dos adicciones

    De acuerdo con el terapeuta británico, Steve Pope, citado por el periódico británico Lancashire Evening Post, explica que dos horas de juego equivalen a una raya de cocaína.

    El experto alertó sobre cómo la cocaína y el juego funcionan en el sistema de recompensa y castigo de la misma manera, aunque parezcan adicciones diferentes.

    El comportamiento compulsivo de jugar al azar genera las mismas sensaciones que la ingesta de una droga ilícita, así como también destruye millones de vidas y familias al año.

    La adicción no es un problema moral, se trata de una enfermedad mental

    Los adictos a la cocaína y los jugadores compulsivos presentan la misma desorientación, la distancia entre un consumo y otro se acortan y la vida gira en torno al motivo de su obsesión.

    La cocaína es una droga peligrosa que está altamente relacionada con la violencia dada las alteraciones cerebrales que produce y los síntomas de abstinencia que genera. A lo anterior se suma su alto precio y lo que implica encontrar una dosis de una sustancia considerada como ilegal y perseguida por las autoridades.

    En el juego de azar no hay límites, ahora se puede considerar incluso una de las drogas online. Es una actividad completamente legal, pero que puede derivar en ludopatía, una compulsión por apostar hasta lo que no se tiene. 

    La ludopatía tiene un efecto negativo en muchos jóvenes, quienes alteran su realidad por la fantasía del juego.

    Dados los resultados de los estudios, no hay que desestimar la adicción a las apuestas, especialmente cuando se sabe que deriva en una distorsión cerebral. 

    La cocaína y el juego van de la mano en sus efectos en el cerebro y son dos problemas que tanto las autoridades como los núcleos familiares deben abordar sin tabúes. 

    Los adictos deben comprenderse como víctimas de una situación que no se imaginaron experimentar cuando comenzaron la inmersión en sus respectivos vicios. Si no se toma en cuenta el poder de las drogas en el cerebro, difícilmente podrá llegarse a que la sociedad brinde ayuda a quien la necesita.

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