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RESUMEN

    Los familiares y seres queridos de un adicto pueden darse cuenta primero que el propio afectado. Pero una vez que el enfermo se da cuenta de que no puede más, de que quiere ver una luz en el túnel, de que quiere cambiar de vida, lo primero que se pregunta es cómo pedir ayuda para dejar una adicción.

    Tomar la decisión no es fácil. Hay que tener en cuenta que la adicción embarga todos los aspectos de la vida del enfermo y forma parte de su vivir diario. Es decir, cualquier cosa que haga durante el día estará acompañada de la sustancia adictiva.

    Muchas veces creemos que el adicto está en esas circunstancias porque lo desea, pero la verdad es que es una víctima que quizás comenzó probando la droga por moda, por encajar en un círculo social o por solo curiosidad. 

    Después de un tiempo, estamos en presencia de un prisionero que no sabe cómo salir de su círculo vicioso. Pedir ayuda para dejar una adicción no es fácil, pero es necesario. Hacerlo solo es casi imposible.

    La conciencia, el primer paso para dejar una adicción

    Buena parte de los adictos aseguran que fuman porque les gusta, porque disfrutan del placer que les provoca, pero otros están conscientes de que se encuentran en una prisión y quieren dejar la adicción.

    Las drogas alteran no solo la mente, sino el sistema general de funcionamiento del cuerpo y esto se ve evidenciado cuando se pasa por un cierto período de abstinencia. El cuerpo reacciona, tiembla, sufre porque se acostumbró a tener la droga para vivir.

    El primer paso para lograr salir de este hueco es reconocer que necesitamos ayuda, darnos cuenta de que hemos pasado por mil y una formas de tratar por nosotros mismos de hacerlo y no lo hemos conseguido. 

    Muchos adictos lloran y juran a sus familiares no volver a consumir, pero no pasa mucho para que repitan la misma conducta.

    Se trata de una compulsión, el adicto por mucho que no quiera sale desesperadamente a buscar la droga. Y no se siente bien, quisiera ser de nuevo una persona saludable y es entonces cuando decide buscar ayuda. Pero ¿cómo hacerlo?

    Investigar sobre sitios de ayuda

    Cuando se está en adicción la persona suele entrar en negación. No reconoce ni acepta de que necesita ayuda para tratar su problema.  

    El afectado tiende a ver a quienes les ofrecen ayuda como un enemigo que quiere afectar “la tranquilidad” que le ofrece la droga. Pero llega un momento en que el propio paciente quiere buscar una forma de salir de la trampa en la que se ve envuelto.

    De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) alrededor de 275 millones de personas en todo el mundo emplearon drogas durante el último año, mientras que más de 36 millones sufrieron trastornos por consumo de drogas. 

    Muchas de estas personas desean cambiar su vida. 

    La droga puede comenzar siendo algo divertido, pero poco a poco se va cayendo en un estado en que nos alejamos de nuestros amigos y seres queridos. 

    Derrochamos el dinero, discutimos con nuestros familiares, perdemos el trabajo e, incluso, llegamos a robar o involucrarnos en otras acciones ilícitas para encontrar la forma de hacernos de la sustancia adictiva.

    Existen muchos sitios a los que se puede acudir para dejar una droga. Lo que debe tener un adicto es la buena voluntad de hacerlo. 

    En Rehably encuentras una lista actualizada de diferentes tipos de centros de desintoxicación y rehabilitación en los que puedes pedir ayuda.

    En los hospitales, específicamente en el área de psiquiatría, existen personas especializadas a tratar a pacientes con esta problemática. 

    También hay grupos anónimos como Narcóticos Anónimos o Alcohólicos Anónimos a los que se puede acudir e identificarse con los testimonios de otras personas vivieron las mismas situaciones del paciente (o peores) y lograron salir triunfadores.

    Hablar con un ser querido es otro avance

    Admitir que debemos dejar una adicción es doloroso. Se llega a considerar a la droga como un amigo o ser querido más, aunque suene ilógico. 

    Para pedir ayuda no solo podemos hacerlo por nuestros propios medios, es mejor acudir a un ser querido.

    Nadie como nuestro entorno más cercano ha visto y padecido nuestro declive. Muchos nos juzgan, pero hay otros que ven en el adicto como lo que es, una persona que padece una enfermedad y necesita ayuda. 

    Acudir a una persona querida que entienda por lo que pasa un enfermo de adicción es un buen paso y un aliciente para comenzar el camino.

    Dejar una adicción no es fácil, pero reconociendo que es un problema, compartiendo nuestro sufrimiento con un ser querido y acudiendo a un centro especializado en ayudar son los primeros pasos para comenzar una nueva vida, lejos de esta esclavitud.

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