Estadísticas de la ludopatía
Los datos existentes señalan que existe aproximadamente un 2% de la población adulta y adolescente directamente afectada por la ludopatía. Aunque las estadísticas refieren que existe una mujer ludópata por cada dos hombres, se sospecha que las cifras se encuentren más igualadas, pues se sabe de la clandestinidad con la que las mujeres sufren esta adicción.
Un secreto similar al que sucede con el alcoholismo femenino. Además, esta brecha podría estar estrechándose. Hay variaciones por edad y género en el tipo de juegos de azar y en las tasas de prevalencia.
El juego patológico es más frecuente entre los jóvenes y en las personas de mediana edad que entre los adultos mayores. Entre los adultos jóvenes y los adolescentes, el trastorno es más frecuente en los hombres que en las mujeres. Las personas más jóvenes prefieren formas de juego como las apuestas deportivas, mientras que los adultos mayores tienen más tendencia a desarrollar problemas con las máquinas tragaperras y el bingo (Gonzalvo, Fernández & Gutiérrez; 2014). Aunque la proporción de individuos que buscan tratamiento para el juego patológico es baja en todos los grupos de edad, es especialmente poco probable que los individuos más jóvenes acudan a tratamiento. Los hombres tienen mayor tendencia a comenzar a jugar precozmente y son más jóvenes en conjunto que las mujeres, quienes tienen mayor tendencia a comenzar a jugar más tarde a lo largo de la vida y a desarrollar el trastorno en un marco temporal más corto. Los varones tienden a apostar en diferentes formas de juego en comparación con las mujeres, siendo los juegos de cartas, los deportes y las carreras de caballos más prevalentes entre los varones, y las máquinas tragaperras y el bingo más frecuente entre las mujeres.
Es de señalar que en torno a la mitad de las personas en tratamiento por juego patológico tiene ideación suicida, y casi un 20% ha intentado suicidarse, dato que sugiere la importancia y gravedad del trastorno
Impacto socioeconómico y sanitario
Se estima que en nuestro país pueden existir en torno a un millón de habitantes directamente afectados. Al impacto económico que supone el trastorno sobre el paciente y sus familiares se suma el absentismo laboral y académico, que agrava la situación.
Lo importante en la ludopatía no es tanto la cantidad jugada, sino que se juegue todo el dinero disponible (y más) y sólo se pueda parar de jugar cuando este se termina o cierra el local, no por iniciativa propia. Esta es una diferencia esencial respecto al jugador social, que limita siempre las cantidades a exponer. Lo que se quiere señalar es que las cantidades de dinero que se gastan en las apuestas no son en sí mismas indicativas de juego patológico. Algunos individuos pueden apostar miles de euros al mes sin que exista sensación de pérdida de control; mientras que, otros pueden apostar cantidades mucho más pequeñas, pero pueden experimentar dificultades sustanciales relacionadas con el juego.
Es de señalar que en torno a la mitad de las personas en tratamiento por juego patológico tiene ideación suicida, y casi un 20% ha intentado suicidarse, dato que sugiere la importancia y gravedad del trastorno y que por tanto no debe tenderse a la banalización del mismo o a demorar su tratamiento por profesionales.
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